martes, 1 de abril de 2008

smile y paul collins beat en la sala el sol de madrid

smile ya estaban tocando cuando llegué. su disco me costó pero poco a poco me fue gustando. en directo tienen la fuerza que le falta a su disco. una muy buena presencia para un pop muy americanizado de base clásica: dos guitarras, bajo y batería. pronto estarán tocando en el festival cultura pop de madrid, así que me resarciré de esta inadecuada atención que les presté.

antes de hablar del concierto de paul collins beat diré que me llevó a la sala esta noche más unas terribles ganas de volver a ver un concierto después de una temporada de sequía (ganas aumentadas por el saber que iba a encontrarme con gente a la que hacía tiempo no veía) que el hecho mismo de ver al grupo de paul collins. para mí el disco de los nerves y el primer LP de the beat son algo así como cuasiperfectos, pero el resto de la carrera de paul es menos que regular. siempre se encuentra uno buenas canciones en sus discos pero nunca terminan de convencer. aparte, sus actuaciones que había podido ver tampoco me habían dicho gran cosa. incluso sabiendo que un gran guitarrista como octavio vink estaba a su lado. sin embargo, el concierto del sábado fue todo un descubrimiento. descubrí en su banda de acompañamiento, en los beat de 2008, a un trío de fans que estoy seguro estaban emocionados por tocar lo que estaban tocando. bajo rickenbacker power popero e impecable, batería (uno que fue de los protones) al que solo faltó cantar (y sabe hacerlo, que le he visto) y un, repito, octavio vink, que no solo hace unas cosas muy bonitas para adornar las canciones sino que aparte es capaz de sacar un sonido a su ¿telecaster? (lo siento, no veía bien desde donde estaba) que llega hasta muy adentro. incluso el casi siempre raquítico sonido de la rítmica de paul se perdonaba por la omnipresencia de la "lead guitar". sonido y técnica aparte, me quito el sombrero ante la poderosa evidencia de que el concierto estuvo basado en su práctica totalidad en los dos últimos discos de paul collins beat. y eso dice mucho. pero es que además las canciones que no conocía del último son de lo mejor que ha escrito este hombre en muchos años. mención especial a la rabia que se va desatando en "still want you" y ese regalo que ha hecho a unos oídos tan "precious to me" como los míos y que se llama "falling in love with her", desde hoy un clásico y una de las mejores cosas de este año. sí, es power pop y muchos están muy hartos. pero no solo eso. a veces uno cree estar delante de los mismísimos travelling wilburys al oir sus canciones. y eso es mucho decir. olvidaré el afán de entertainment de paul y esa tonta manía de hablar mucho entre canción y canción para terminar siempre diciendo lo mismo: "de puta madre". no sé, son muchos años entre nosotros como para poder hablar, al menos, como michael robinson, ¿no?

sonrisa y disco por delante para abandonar la sala, no sin antes degustar sus grandes clásicos. eso sí, no para levantar el concierto sino para hacer un guiño al pasado y, sobre todo, a su constante público.

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